El cuidado de ancianos débiles o discapacitados generalmente lo proporciona un familiar.
En la familia, generalmente hay un cuidador familiar primario – un papel que tradicionalmente lo juega una mujer. Entre el setenta y el ochenta por ciento de los cuidadores familiares primarios son mujeres – esposas, hijas, nueras y nietas. El perfil típico de la cuidadora familiar actual es el de una persona de edad media entre los 40 y 60 años con “2.3” hijos que pueden aún estar viviendo en casa y que también pueden exigir atención y cuidado. Sin embargo, las mujeres no sólo son la mayoría de los cuidadores, sino que también constituyen más de la mitad de los trabajadores. A pesar de un aumento en la participación de mujeres casadas en la fuerza de trabajo, han ocurrido pocos cambios en la división del trabajo.
En lugar de beneficiarse al dividir las tareas, las mujeres que trabajan y que también proporcionan cuidado asistencial a menudo se ven obligadas a redistribuir su tiempo y a prolongar su semana de trabajo para satisfacer las necesidades de todos. Las mujeres continúan aceptando y asumiendo el papel tradicional de cuidador familiar. No es raro encontrar mujeres haciendo de cuidador familiar que son integrantes de familias con tres generaciones de mujeres. Tanto la mujeres que trabajan como las que no lo hacen proporcionan la misma cantidad de cuidado asistencial, pero cuando el estrés se vuelve demasiado, las mujeres casadas pueden tener la opción de dejar de trabajar para ocuparse de los padres ancianos. Dejar de trabajar puede no ser una opción viable en el futuro, ya que las presiones financieras tenderán a aumentar.
Ya sea que el cuidador proporcione el cuidado asistencial por sí mismo o pague a alguien por hacerlo, las relaciones matrimoniales pueden sufrir significativamente durante períodos críticos. El tiempo está limitado, las carreras profesionales quedan interrumpidas, hay problemas financieros, y existen sentimientos de culpabilidad. El estrés social, económico, físico y mental de brindar cuidado asistencial interfiere con la participación en la fuerza de trabajo y también con la inversión emocional que se ha hecho en el trabajo. El cuidado asistencial de un anciano débil a menudo impacta la habilidad del cuidador de cumplir con las obligaciones en su empleo.
Los cuidadores familiares no sólo tienen que cambiar sus horarios de trabajo y alterar el tiempo que tienen en su casa para proporcionar el cuidado asistencial, sino que también pueden tener que alterar su situación de trabajo para acomodar sus responsabilidades de cuidado asistencial.
Las investigaciones recientes sugieren por qué los problemas de los cuidadores familiares con empleo no son reconocidos como problemas en el sitio de trabajo. Los empleados pueden desarrollar mecanismos para manejar problemas de manera que los supervisores a menudo no están conscientes de que existe un problema. Los compañeros de trabajo cubren al cuidador. Cuando es necesario, el empleado toma días libres por enfermedad para manejar los asuntos del cuidado asistencial. En lugar de dirigirse a un supervisor con los problemas de tener que cuidar de un padre anciano, los cuidadores familiares a menudo enmascaran sus problemas bajo el manto de problemas más aceptables (por ejemplo, problemas de salud). Los problemas del cuidado asistencial a menudo permanecen ocultos hasta que el empleado resulta sancionado por problemas de disciplina (por ejemplo, ausentismo, llegadas tarde, mal desempeño en su trabajo), y su empleo queda en peligro. Si el problema es lo suficientemente serio como para resultar en una renuncia o despido, el empleador pierde aún más dinero y productividad mientras contrata y entrena a un nuevo empleado. Las responsabilidades de proporcionar cuidado asistencial a un familiar anciano débil o discapacitado hacen pagar un precio alto tanto al trabajador como a su sitio de trabajo de muchas maneras. También parecería que el sitio de trabajo puede ser una fuente importante de ayuda para el cuidador familiar con empleo. Pero en estos momentos eso no parece ser el caso.
Lo que el Cuidador Familiar con Empleo Puede Hacer:
1.
Ser honesto y franco con su supervisor con respecto a la naturaleza y alcance de su problema. No espere que se desate una crisis para comentar su situación.
2.
Si está disponible, solicitar la ayuda del coordinador del Programa de Asistencia a Empleados, quién debe conocer la red que proporciona servicios en su comunidad.
3.
Dirigirse a la Agencia de la Tercera Edad de su localidad para determinar qué servicios hay disponibles.
4.
Sugerir, través de los canales apropiados, una o más de las siguientes respuestas patrocinadas por la empresa que han tenido éxito en otras partes:
Horas flexibles de trabajo
Planes de beneficios flexibles para incluir costos de cuidado de ancianos
Asistencia de cuidado infantil durante el día
Trabajo a tiempo parcial
Servicios de información y referencia
5.
Localizar e inscribirse, o fundar, un grupo de apoyo para cuidadores familiares con empleo que tengan los mismos problemas y preocupaciones. La Agencia de la Tercera Edad de su localidad es un buen punto de partida para obtener información.
6.
Localizar servicios locales de cuidado asistencial de ancianos y alivio. Aquí también, laAgencia de la Tercera Edad de su localidad le puede ser de ayuda.
7.
Dirigirse al Departamento de Salud y Servicios para Ancianos de New Jersey (New Jersey Department of Health and Senior Services) y a la Agencia de la Tercera Edad de su localidad para obtener información sobre las iniciativas en el sector corporativo
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